|
LA VOZ A TI DEBIDA (fragmengo) No, no dejéis cerradas las puertas de la noche, del viento, del relámpago, la de lo nunca visto. Que están abiertas siempre ellas, las conocidas. Y todas, las incógnitas, las que dan a los largos caminos por trazar, en el aire, a las rutas que están buscándose su paso con voluntad oscura y aún no lo han encontrado en puntos cardinales. Poned señales altas, maravillas, luceros; que se vea muy bien que es aquí, que está todo queriendo recibirla. Porque puede venir. Hoy o mañana, o dentro de mil años, o el día penúltimo del mundo. Y todo tiene que estar tan llano como la larga espera. Aunque sé que es inútil. Que es juego mío, todo, el esperarla así como a soplo o a brisa, temiendo que tropiece. Porque cuando ella venga desatada, implacable, para llegar a mí, murallas, nombres, tiempos, se quebrarían todos, deshechos, traspasados irresistiblemente por el gran vendaval de su amor, ya presencia.
De "La voz a ti debida"
envio jaime kozak
|